Pon la mantequilla en el vaso y programa 2 minutos a 70 grados y velocidad 2 para que se deshaga.
Añade la leche, la arina, los huevos y la sal y programa durante 20 segundos a velocidad 4 para mezclar. La masa debe de quedar con una consistencia similar a la de la nata líquida así que si ha quedado espesa, añade un poco más de leche. Deja reposar la masa 30 minutos antes de usarla.
Engrasa ligeramente la sartén con mantequilla. La sartén ha de ser antiadherente y el fuego tiene que estar a temperatura media.
Vierte un cucharón pequeño de masa, inclinando la sartén hacia todos los lados para esparcir la masa y cubrir toda la base. Esto hará que sea muy fina.
Deja que se haga durante 2 o 3 minutos o hasta que los bordes estén ligeramente dorados. Da la vuelta y espera durante 1 minuto.
Pasa la crêpe a un plato y cúbrela con un paño caliente para evitar que se enfríe. Repite la operación con la masa restante.
Puedes prepararlas con los ingredientes que quieras, pero lo mejor es servirlas templadas para disfrutar mejor del sabor.